mercoledì 26 dicembre 2018

Holahola

Hola, soy Thiago!

Hoy vine a vivir al pueblo.
Es estraña la ciudad: tiene siempre muchas cosas que hacer.
Nosotros venimos de la ciudad.
El petróleo se ha acabado, y nosotros nos hemos mudado.
Pero porque??
Porque toda la ciudad se está viniendo abajo, la gente roba en los supermercados!
En la ciudad estábamos cómodos, y pensamos que la vida era muy fácil.
Ahora también lo es.
Cuando hemos llegado, los habitantes del village nos han dado la fruta del campo.
Estábamos dos días sin comer porque después de salir andando por la ciudad, encontramos una cachorrita sin dueños y la llevamos con nosotros a nuestro viaje. Ahora era su viaje también. Teníamos que dar de comer a ella y a sus cuatro cachorritos de un mes!
Llevamos el camino muy bien con ellos..de no haberlos encontrado nos hubiéramos quejado un poco más.
Pero es verdad que un cachorrito te da mucho cariño. Ahora sé porque he deseado un perro desde que era muy pequeño.
Ahora tengo 4 años! Pero soy muuy fuerte.
Hemos andado cinco días. Los primeros estábamos muy animados, nos hacíamos bromas. Por el tercero tuvimos un ataque con un animal salvaje y aún que salíamos todos bien, el animal se tomó un cachorrito y andábamos todos un poco tristes y decepcionados.
Por la noche mi padre se despertaba y sacaba la cabeza por la tienda de campaña. La fogata siempre debía estar encendida, después del tercer día. Nos adentrabamos más en la montaña, para llegar a una valle limpia.
Pero antes, había que recorrer todo el monte. Subir y bajar, y luego..la valle de los ríos.
Empezabamos a sentir una fuerte humedad desde que entramos en el bosque. Pero respirabamos mucho mejor: los pulmones se abrían y se cerraban. Había que andar.
Aunque soy pequeñito, un poco he recorrido andando, y otro buen rato en la mochila de papá y de mamá!
Se iban turnando, yo disfrutaba del paseo.
El bosque estaba magnífico: habían hojas frescas y brotes de flores.
Era el principio de la primavera y todo estaba fresco. Flores disminutas en alguna esquina, en el aire olía a humedad.
Las hojas nuevas estaban cubiertas por algun tipo de vapor. Hacía un frío sin espinas. Estábamos todos con bufandas, a veces con las gafas de sol.

lunedì 17 dicembre 2018

Ejercicio de escritura creativa

Rostro: una cara de un niño, nariz pequeñita, boca cerrada con los ángulos hacia arriba, de quien tiene mucho que sonreír.
Cejas muy largas, cabello liso peinado.

Espacio: villaje ecológico, sitio de reuniones

Vista: sitio abierto, hecho con madera de puertas y ventanas que los vecinos de los pueblos cercanos les regalaron cuando empezaron la construcción del villaje y que siempre aportan cuando encuentran material similar. Con muchos cojines y sofás.
Una parte es más cálida y se utiliza para estudiar, leer, hablar bajito.
Cortinas de colores para que no entre el frío, ambiente acogedor y en cierto modo de diseño.
El sitio no es un acopio de materiales de escombro, es un lugar cuidado en los detalles, tiene puesta en su decoración mucho cariño y cuidado en las texturas, puntos de frio y de calor, sensaciones de bienestar, rayos del sol que llegan a un sitio en vez de otro, para iluminar.
En el techo se pusieron las ventanas con vidrio, para que el sol caliente el interior por dentro en invierno. En verano de cierran las persianas de las ventanas que se escogieron de propósito para esta función.
El interior puede moverse según las exigencias. Si se necesitan pequeñas salas, hay puertas, ventanas y cortinas que cuelgan por un raíl de tren y que pueden crear cada tipo de ambiente, con la ayuda de sofá, almohadas, sillas.
Todo se puede utilizar.

Ruidos: niños que corren alrededor, que ríen y que gritan, colores cálidos, verdes, rosa de las almohadas y con puntitos de colores como mándalas, el amarillo del sol y de los cojines del sofá de palets, un columpio balanceador grande, hecho con una rueda grande de neumático y una tela dentro.

Olores: olor de tierra, polvo que se levanta cuando los niños corren y se pega dentro de la nariz. Olor de la comida que se prepara dentro de grandes ollas para todo el villaje. Cada familia a turno prepara algo y lo comparte con el resto. Hay familias que descansan en algunos días. La comida es de todos

Tacto: cojines suaves, cojines ásperos de yuta. Escamas de los palets: hay que lijarlos antes de utilizarlos como sofá.

Gusto: en el sitio de reuniones se sirve algo de comida.
Verduras de temporada, fruta del árbol.
Sabrosos como nada, todo es azucarado por la luz del sol, los sabores son intensos.
El tomate está dulce y salado, un poco pica en la punta de la lengua, lo sirven con un poco de aceite que se exprimió de las aceitunas del villaje.

Protagonista: 4 años, pequeñito, ágil, cara finita y divertida, músculos en los brazos pequeñitos.

Ocupación: ayudante de los grandes. Temperamento divertido y sonriente, hace bromas y sigue las instrucciones que se les dan, deja un juego si le piden un favor.

Dentro de la trama que sitio ocupa: es el hijo de Sil y Alx. Amigo de Martín, que tiene una madre.

Que le distingue del resto: es un niño que colabora, no se distingue, solo intentamos contar su historia para que sea de ejemplo para los grandes también. Al final se distingue por iniciativa, curiosidad, ideas.

Antecedentes que han marcado mi personaje: Antes vivía en la ciudad. Se tiene que adaptar al nuevo medio de vida.
En la ciudad aprendió a estar en grupo, a relacionarse con todos les niñes del cole.
Lo que le faltaba a sus padres antes de decidir mudarse al eco-villaje es un poco de aire y autonomía. Llegaron al pueblo que ya estaba construido. Solo unas pocas casas en el arbol. En poco tiempo, por la crisis de petroleo, el eco-villaje suyo y muchos otros más que ya estaban formados, vieron subir el numero de participantes.
Las ciudades se vaciaban, la gente iba al campo para tener el contacto con su propia comida.
Los supermercados ya no funcionaban tan bien como tenían que funcionar: estaban llenos de comida sin nutrientes, y por esto las personas se enfermaban.
La ciudad estaba desligada del campo. Pocas unidades querían recuperar una comida de calidad en la ciudad. El resto de la población ignoraba que se podía producir un cambio. Muchos desconfiaban porque nunca habían conocido otra forma de vivir y comer.
Las unidades de los grupos de consumo querían difundir el amor por la comida ecológica y la vida sana, desligándose de los supermercados pero incidiendo también en ellos, hasta que se convirtieran en un sitio de confianza, que no solo quiere ganar dinero y enriquecerse siempre más, sino un proveedor de vida y de comida, como si fuera la comida de la madre o de la abuela, preparada con cariño y con cuidado al sabor, al equilibrio entre texturas en el plato, mezclando verduras y legumbres para obtener un producto de calidad y barato.
La vida en la ciudad estaba ligada a los intereses del comercio. Las personas introducían en sus cuerpos una comida inexistente, que le subía los azucares y la cuenta al dentista y al medico.
Lo hacían porque pensaban no tener tiempo o ganas de prepararse algo diferente, como una mezcla de verduras al vapor, o unas hamburguesas de lentejas. Cada día mucha gente dedicaba una hora de su tiempo - que habría podido dedicar a leer o estudiar- en hacer la compra.
Si la familia era grande, al final del día la comida se acababa y el día siguiente se tenia que ir otra vez al supermercado a por carne "fresca". Las sobras del día anterior se tiraban a la basura. Cada día había una nueva receta, o una comida diferente. A quien les apetecía tomates, había empresas que se dedicaban en criar tomares 12 meses al año.
A los tomates les daban vitaminas, antibióticos, nutrientes. Les proporcionaban hasta los rayos del sol, porque una plantita de tomates en invierno no puede crecer, si no tiene el sol. Así que: rayos artificiales, obtenidos con energía proveniente del petroleo. Hubiera sido más simple canalizar los pocos rayos solares del invierno en un canal de espejos, para utilizarlos en todo el invernadero como luz natural?
La ciudad estaba llena de estos productos - no alimentos, productos - y de otros más. Las personas perfumaban sus casas, porque no soportaban el olor de la comida en el ambiente. Había que esconder el echo de haber cocinado. Había sistemas de ventilación en casa porque estaba mal visto cocinar. Quien cocinaba pero, por su parte también malgastaba. A veces cocinaba demasiado. Cocinaba un puchero por 2 horas, cuando la comida solo necesitaba de 15 minutos o 20 para hacerse, y para no deshacerse de las vitaminas que estaban en ella. Todos tenían una pequeña culpa dentro de si, y quien no se lo cuestionaba era solo porque nunca había oído escuchar de estos temas.

Reto que afronta el personaje: ir al pueblo y adaptarse al resto de los demás.
Thiago y su familia siempre han vivido en la ciudad y se tienen que adaptar al villaje ecológico.
A través de ensayo-error la familia se tendrá que adaptar al nuevo estilo de vida. Ellos querían este cambio, pero cuando esto acontece, es más duro de lo que ellos pensaban. La comida no siempre tiene el sabor que les gusta. A veces hace más frío, y no siempre hay una ducha caliente que tomarse cuando llega el momento de ir a dormir. La ropa se lava, pero no puede estar siempre perfumada. Las personas no siempre huelen perfecto. Sus caras a veces necesitan un lavado, pero sus ojos son intensos.
Lo más importante para la vida en el pueblo es la limpieza de los dientes. Cepillarse los dientes era un ritual que hacen 3 veces al día: por la mañana cuando se levantan, antes de comer, antes de ir a dormir.
Thiago tiene que adaptarse al echo de que los niños no conocen las marcas de que los niños de llenan la boca en el colegio de la ciudad: allí se hablaba de Hormiga-Man, de MurcielagoWoman, del equipo de Gatos Fantásticos. Los niños del pueblo no sabían lo que pasó con Patty, Marry, Nuncy, Flower, Jenzy, Bobel, Francino. Nunca entendían cuando Thiago hablaba de estas cosas.
En principio Thiago se ponía raro con ellos "Como, no conocéis..Beffa Cerdit?" Al final acababa siempre con una interrogación grande: "Porque estos niños no conocen lo que yo conozco, si en el cole todos conocían las mismas cosas y todos vivíamos en armonía así? No era aquella la armonía?!".
Después de mudarse, empezaron a construirse su propia casa en el árbol. Con la ayuda de los habitantes del pueblo, la casa en una semana ya estaba echa. Durante este tiempo, dormían en la casa de reuniones. Durante el día trabajaban, y por la tarde se echaban a dormir. Se escuchaban los grillos cantar.
La noche estaba llena de ruidos, pero de miedo nada.
Que se comía? Garbanzos que se ponían a remojo unos días antes, que se lavaban 2 veces al dia hasta que salieran los pequeños brotes y...cocinados durante el día en la olla solar. Cada día de preparaba algo en la olla solar, que se utilizaba por la comida, la cena, o la merienda. Se rellenaba el contenedor de verdura y un poco de agua y se dejaba en el horno solar toda la mañana. Había varios hornos solares para preparar varias verduras y platos a la vez.
Lo que se podía comer sin cocinar, así se hacia. Se lavaba, y solo con cortarlo y ponérselo en la boca, ya estaba comido. No había platos complicados, pero sí riquísimos. El sabor de cada cosa era integro. Se mantenía el sabor de las cosas por no cocinarlas mezcladas, y luego se les echaba el aceite de oliva de sus aceitunas, o se ponían unas aceitunas a cocinar con la comida, y no se necesitaba de mucho más.
La casa no apoyaba directamente en el árbol. Era más una casa elevada, con unos palos que la sostenían, y el árbol crecía dentro y alrededor de ella.
Las hojas aparecían por todos los lados.
Había pájaros que iban a hacer nido y caca en sus ramas. La escalera se ensuciaba, pero ya no hacía falta enfadarse por una mancha: todo el bosque era en cambio continuo y una mancha era señal de cambio, de nueva vida. Cuando llegaba el momento, se limpiaba, pero sin quererlo todo liso y limpio.
Había mucho que hacer, y los dias de limpieza estaban olvidados. Todos cada día contribuían al orden de la casa, y cuando la casa estaba demasiado desordenada, se dedicaban unos 15 minutos más a la limpieza después del desayuno: 3 personas en 15 minutos lo limpiaban todo. Y si seguía en desorden?
Se dejaba, se iba a hacer las tareas del día, y a la mañana siguiente, lo mismo. Hasta ver todo limpio y ordenadito, hasta la próxima limpieza colectiva. El sábado el domingo no existían..

Defectos y virtudes del personaje: a veces no escucha los grandes y quiere hacer de su manera. Esto es un defecto pero tambien es una virtud, porque actuando de forma diferente se pueden encontrar soluciones distintas para cada problema.

Los grandes le recomiendan de: aprender de los errores. En otros momentos se concentra en una tarea y no la deja ni a la hora de comer. Los grandes le piden que deje lo que está haciendo y que ayude en poner la mesa. A veces él no entiende el porqué. Le gustaría estar sumergido en su juego más tiempo, pero tiene que aprender que hay que ser flexibles y adaptarse a las exigencias de la vida cuotidiana, y que por tener una pasión no hay por que dejar las otras cosas basicas o la diversión entre amigos.
Lo que tiene que aprender es a salir de la individualidad que la ciudad le proporcionaba. La individualidad era muy comoda porque cada uno decidía cuando, como y por que razón hacer cada cosa.
La vida en comunidad era diferente. Todos comían juntos, que tuvieran hambre o no. Todos en aquel momento estaban en la mesa y si no querían comer, picaban.
La comida y la cena era un momento de reunión donde resolver sus propias dudas con la ayuda del grupo. Thiago notaba que en el villaje había siempre algo que hacer, porque la población estaba siempre subiendo y se necesitaban nuevas casas, nuevos espacios de cultivo.
En principio Thiago echaba de menos los juguetes que había en su casa. Le habían permitido traer solo unos juegos muy pequeños desde casa, en una maletita, cuando vinieron desde allì. En su casa tenía montones de juegos y no podía usarlos todos. A veces se olvidaba de un juguete, y no jugaba con él para mucho tiempo.

Virtudes: le gustaban las avionetas

Obstaculos: aburrimiento. Pero mientras pasea aburrido, encuentra al vecino Max que le contará un secreto, una frase que él no entendió bien hasta que se puso a construir su primera avioneta de madera. Le había dicho que es del aburrimiento que sale el arte.
Frio: a veces no se estaba termicamente bien. Lo afronta saliendo a todos lados con una manta que usa en cualquier momento se sintiera con un poco de frio. Puede dormir con la manta debajo de un arbol, con los rayos del sol que le calientan. Puede dormir en el espacio de reuniones, cuando las ventanas dejan entrar el sol por las persianas.

El sabor de la comida: lo resuelve poniendose en la boca lo que no le gusta, y intentando descifrar su sabor. Es amargo? Es dulce? Pica? Porque no me gusta, que tiene? Luego intenta con pequeñas trampas. Mezcla la comida que no le gusta con algo que le gusta, para ocultar el sabor..después de acostumbrarse, aprende que todo se puede comer.

Rasgos psicologicos: es un niño de 4 años que nació en la ciudad. Le gusta la mozzarella.

lunedì 24 settembre 2018

Zanahoria

Era una vez..una pequeña zanahoria

"Maestra, maestra, como es una zanahoria?"

Vale, os lo explicaré.

Un día una pequeña semilla de zanahoria se despertó en el suelo: acababan de darle una buena ducha de agua.
Cuando se despertó, se encontraba un poco dormida.

Como no sabía dónde estaba, la pequeña semilla de zanahoria debajo del suelo esperaba.

Un buen riego no basta: hay que esperar.

Un dia salió el sol. La calentó un poquito por primera mañana. La zanahoria se despertaba, despacio. Acababa de darle un poquito de sol por arriba.
"Mmh..que calor tan bonito"
El sol por la tarde continuaba un poco más.
Por la noche, se fue.
Zanahoria quedó con los grillos y saltamontes cantando. Un poco tuvo frío.
La mañana siguiente también salió el sol, y así por unos dias.

La zanahoria semilla luego cambia de forma: acaba de entrar en un estado diferente de lo que estaba: tiene que convertirse en fruto, que en realidad es una raíz, como la de los arboles, y nosotros comemos la zanahoria.
Pero no comemos raices de los árboles, cuidado eh!
Solo la zanahoria, y otras raíces de las que se pueden comer, no todas!
La remolacha, el rábano, la raíz de la regaliz...que está muy rica!

Entonces la zanahoria crece cresce, hace las hojas también!
Crece crece mucho, se llena de hojas..y
Ya han pasado X meses y está lista para comer.
Solo se han dado unos riegos (hacer el gesto de dar el agua a las plantas) así (plosh plosh enseñar con la mano como si regaras una zona cuadrada en frente de ti.
X segundos de riego en total regando como si fuera con una regadera, se hace el gesto que se entienda).

Si se deja la planta de zanahoria, continúa a hacer raíz y cuando llega el momento, sale una flor muy bonita..de color blanca, con muchos cositos dentro, como si fueran pelitos, pero no son pelitos. Son pelitos vegetales!

Entonces la zanahoria crece, se come, y la se deja florecer para hacer semillas para el año que viene para sembrar otras en una zona del huerto diferente de la de donde estaba el año anterior,
En nel huerto en una zona hemos plantado unas para ver si crescieron.
Le podemos buscar.
La planta de la zanahoria es una que os enseño ahora.
Vamos a ver si hay pequenisimas zanahorias en el huerto!
Os recuerdo unas condiciones:
Ya que tenéis bastante tiempo, no hay que correr en el huerto, porque sabemos que cuando caemos nos ...ensuciamos todos.
Entonces entramos en el huerto tranquilos, buscamos despacio estas plantas de zanahoria que están relajandose:
La pequeña plantita de la zanahoria es así así así...tiene ni se que no se que.
Un indicio? Es verde. No digo nada más!
Ahora abrimos el huerto, entramos, podéis ver, observar, las plantas y las flores.
Cuidado, los bichos del compost solo se pueden ver si hay alguien que os lo enseñe..no hay otra condición en principio.

Además, puede haber calor en el compost, sobretodo si está madurando, y hay muchos bichos que trabajan en ello! Hay que darle aire dos veces a la semana asi pueden respirar, pero es mejor que no vayáis por allí tan solos, para que cuando volváis a casa no tengáis los gusanos pegados a los pantalones!
Si queréis ver, preguntad.

Entonces buscamos las zanahorias.

En el huerto hoy las hortalizas están haciendo una fiesta del otoño, junto a los bichos. Estáis invitados a acercaros a ellos.

Por la tarde luego habrá un poco de música ttambién, si hay suerte!









domenica 17 dicembre 2017

Nella notte

Brillavano nel buio le stelle nel cielo,
vicino alla luna bianca bucata come un pezzo di formaggio.
Il cielo era blu,
Thiaghino guardava le luci.
La notte era arrivata
e con lei anche il fresco portato dal fiume.
In tasca Thiaghino aveva dei sassolini.
Li aveva fatti caricare al sole
durante il giorno appena trascorso.
Aveva messo le pietre in tasca,
era uscito di casa,
era pronto per il cammino.
Le pietre brillavano.
Lo aspettavano fuori Javi e Luis.
Erano vestiti di azzurro e verde Luis,
e Javi di marron e mostaza.
Salivano sulle rocce
che spuntavano dalla montagna.
Come caprette raggiungevano
la punta piú alta.
Davanti a loro il cielo era pulito.
Si vedevano le costellazioni.
Thiaghino e gli amici le guardavano.
Piano piano mettevano i sassolini
seguendo l'ordine delle costellazioni,
e creavano così
il cielo sulla terra.

martedì 24 ottobre 2017

L'orto di Martin

In un sentiero in mezzo agli alberi si vedeva l'orticello della famiglia di Martin.
Non c'erano dei cancelli sul viale. Soltanto due cespugli, uno di salvia , con le foglie piccole pelose che rilasciavano un profumo forte quando si stringevano tra le dita e operte di una polverina bianca vellutata. L'altro era un alberello di alloro, con le foglie verde scuro e spine piccole che pungevano piano quando si toccava. 
Tra i due alberelli c'era una pietra squadrata. Lì si pulivano i piedi prima di entrare nel sentiero di casa. 
L'orticello stava ai lati. C'erano le piante di cavoli. In mezzo cresceva la menta. Dicevano servisse per allontanare le cavolaie, che sono delle farfalle. Da piccole sono dei piccoli bruchetti che mangiano le foglie del cavolo Da grandi sono delle farfalle, che depositano le uova sotto la foglia del cavolo che nutrendosi diventano larve, che diventano farfalle, e così continua il ciclo. 
Se le farfalle si moltiplicano troppo depositano troppe uova, che diventando larve mangiano troppe foglie. E così il sistema collassa. Il cavolo non ha piú foglie e non puó piú fare la fotosintesi (che fanno soltanto le foglie), che è necessaria per la respirazione e lo sviluppo della pianta, che senza le foglie non puó piú fare il fiore, che senza fiore non puó piú diventare cavolo, che è appunto il fiore della pianta.
Per controllare lo sviluppo delle cavolaie, era utile la menta. Il suo odore non piaceva tanto alle cavolaie. Così le poche cavolaie si riproducevano, i pochi bruchi mangiavano le tante foglie, e si manteneva l'equilibrio. Era molto equilibrato questo equilibrio.
I cavoli erano sul lato destro, dove passava meno il sole, nascosto dalle montagne prima della parte opposta, dove si coltivava rucola, lattuga, aglio e cipolla. Aglio e cipolla allontanavano le lumache. Lattuga e rucola si aiutavano con le radici a farsi spazio tra la terra. La rucola aveva un sapore piccante. Quando si mangiava. il sapore e il retro-odore sembrava di pipì di cane. Era fresca, verde scuro, dura ma morbida come una lattuga. Si mangiava con il pomodoro e il parmigiano. 
La lattuga si metteva nell'insalata. Si tagliavano solo le foglie che servivano. Il resto della pianta si lasciava sul terreno, per fare altre foglie che si mettevano in altre insalate, nei giorni a seguire. 
Le foglie morte si lasciavano sul terreno. Si mettevano tra le piante, per riscaldare d'inverno, e per tenere separate i rami d'estate, per far passare il vento tra le foglie e abbassare la temperatura della pianta. 
Le foglie secche e la paglia venivano aggiunte a seconda della giornata. La mamma di Martin passava un'ora ogni due giorni in giardino. Era un lavoro carino. Doveva far attenzione a non rompere le piante. Le adagiava sulle foglie come quando metteva a dormire Martin: con molta attenzione. 
Le piante si sentivano coccolate. Si mettevano a dormire, e nel frattempo bevevano l'acqua dalle radici. La mattina si svegliavano, e stiracchiandosi godevano dei raggi del sole per tutta la giornata, giocando con il vento tra le foglie guardando gli uccelli che passavano e i cani che le scodinzolavano attorno, felici della vita.


mercoledì 9 agosto 2017

Marmellata di more

Quando Thiaghino mise la testa dentro l'albero della cuccagna, non si aspettava di certo una scoperta simile. C'erano dei piccoli funghetti sul tronco dell'albero, rosa e grigio.
C'era un piccolo praticello fatto di muschi e licheni. Con la luce della torcia solare Thiaghino illuminava l'interno dell'albero.
Continuava a far andare la dinamo della torcia, checontinuava a illuminare, anche se a tratti. Aveva una luce giallastra, tenue. Nel bosco la usava per spaventare gli animali, ma non serviva mai per illuminare la notte. Fortuna che casa sua e di Marti erano unite dalla via Lattea. La notte bastava seguire quella.

Soltanto una volta Thiago aveva avuto paura nel bosco: quando era andato solo a raccogliere le more.
Quella sera aveva la febbre e si era svegliato durante la notte con il pensiero di quant'è buona la marmellata di more.
Mamma e papà dormivano. Pure la gatta Minù ronfava, sognando di rincorrere una farfalla in un prato di palline di lana (i sogni dei gatti sono a colori!).
Thiaghino si era messo i sandaletti ai piedi ed era sceso dalle scalette.
Inciampato sul gatto, riceveva un graffietto sonnecchiante.

Il cespuglio delle more era proprio davanti alla casa. Intontito, Thiaghino raccoglieva, mangiava more e allo stesso tempo dormiva. La luna era uno spicchio di mela. Anche i grilli dormivano, nelle loro tane scavate negli alberi. Non c'era un'anima viva nel bosco.
Mangiate le prime more, Thiaghino si sporgeva per raccoglierne altre. Ma cadeva ti testa sul rovo. Spine piccole e curve come delle rose si infilzano nelle gambe. Su una guancia un dolore piccolo, accompagnato da altre fitte pungenti sulle braccia, sul collo.
Non sapeva come uscirne. Se si muoveva, le spine si conficcavano nella pelle e facevano male.
Se stava fermo, sentiva solo il dolore. Aveva paura. Pensava agli animali pericolosi che giravano nei posti tropicali. Pensava a piccoli serpenti, a ragni che pizzicavano e rilasciavano il veleno. Pensava alla fame, al freddo della notte.
Per un attimo gli occhi si chiudono e gli sembra passato un minuto quando una mano lo estrae dal rovo. Dorme così profondamente che non si accorge delle spine lo abbandonano. Si sveglia nel suo letto, i cerotti su tutto il corpo.
La casa profuma di dolce. Mamma ha preparato la marmellata di more.

lunedì 7 agosto 2017

La tia de Thiaguito

Un día llegó al pueblo la tía de Thiaguito.
Tía Ale se llamaba. 
Zia Ale, en italiano. Alessandra era su nombre.
Tenía el pelo rizado y se lo coloraba de naranja y de rosa con unas infusiones de remolacha y azafrán. 
Zia Ale le quería mucho a Thiago y se quería mudar a su pueblo.
Antes de la mudanza, la gente del pueblo la tenía que conocer, y tenía que evaluar si su presencia en el pueblo estaba bien para todos o si alguien tenía algo en contrario.
Tía Ale llegó al pueblo con una maletita verde, y otra negra con un lazo blanco en el centro .
Subió la escalera de la casita del árbol. Todavía ella no conocía a Thiaguito, y Thiaguito tampoco a ella. Pero era como si se hubieran conocido desde siempre, ella estaba segura de esto. 
En un sueño una vez Tia Ale había visto un niño que corría por los campos del villaje. Tenía una camiseta azul donde estaban dibujados unos insectos en fila de dos. Eran coleópteros, precisamente. 
De un momento al otro los insectitos cobraron vida y comenzaron a volar encima de la cabeza del niño. Asustándose, el niño emepzó a correr, y no paraba. Tia Ale en el sueño quería decirle a Thiago que no se asustase, que parase y que hablase con los insectos, que solo habían salido de su camiseta y que ya que habían vivido tanto tiempo con él, le querían mucho y que solo querían jugar con él. 
Pero Tia Ale no consiguió gritar en el sueño, porque ella no era un personaje de aquel campo. Ella no vivía allí!
Fue así que Zia Ale recogió las maletas de su casa, escogió unos vestidos lo más bonitos y coloridos posibles para que el niño se divirtiese, y voló. 
Llegó así en un pueblo de España, donde tuvo que caminar. Las casitas eran pequeñas, tenían ladrillos grises por las paredes, Las puertas de las casitas eran bajitas igual. En el aire había un olor de chimenea. Era primavera, pero todavía hacía un poco de frío. Estaban en montaña, quizá a 800 metros, y por allí la temperatura era mas fresca que en la ciudad. Ella vivía en Madrid. Era una ciudad muy grande y siempre la gente paseaba por las calles (menos en Agosto, cuando la ciudad estaba desierta en todos los lados menos en las fiestas de barrio, llenas de gente por el verano también). 
Tía Ale paseaba por este pueblito y notaba las diferencias que hay entre las ciudades grandes y las pequeñitas. Las calles eran más estrechas. Por allí no pasaban muchos coches. Las calles estaban hechas de piedras grises como las de las casas, y el olor de la chimenea era de leña seca, de la que tiene la corteza dura, como el corcho. Se olía también el olor de su isla. Olía Sardeña. Olía a olivo, que es la planta con hojas pequeñas de donde se extrae el aceite. 
En su pueblo siempre se iban con la familia a hacer la recoleta de las aceitunas. Su abuela Gerarda ponía en el suelo una red que no dejaba caer las aceitunas en el suelo. 
Se rodeaban todos los arboles con esta red, y luego se daban golpes a las ramas de los arboles con un palo que tenía al final una escoba de plástico que se parecía a un peine. Las aceitunas caían en la red, y luego se recolectaban todas juntas. Se ponían en un tanque y se transportaban hacía el "frantoio", que es el sitio donde se exprimen las aceitunas.
De ellas, exprimidas en el frantoio, se recababa el amarillisimo y saladito aceite de oliva, o mejor.. extra virgen de oliva, porque exprimido por primera vez.